El AKA es de esos personajes que a pesar de que la guerra los acosa, nunca pierde su ternura y mucho menos su alegría, es un ser irreverente, rebelde, solidario y ante todo un luchador ante el olvido, por eso escribe canciones que alimentan la memoria y por eso siembra como un acto político y pedagógico, como una forma de dejar semillas que traigan consigo nuevas cosechas de niños, jóvenes y doñas que le apuesten a la vida y a la esperanza.

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