COMUNA 13 (San Javier)

Desde el año 1869, el caserío La Granja cambió su nombre por el de La América, el cual fue corregimiento hasta el año 1938, sus veredas eran San Javier, La Puerta, La Loma y El Corazón; ésta última fue el origen de los barrios Belencito, Betania y El Salado, estos, fueron registrados en el año 1910 como invasiones tempranas. Otro factor iniciador del poblamiento de la Comuna 13 San Javier, fue el asentamiento de la Comunidad de la Madre Laura, en terrenos de lo que actualmente es Belencito. En 1946, la Cooperativa de Vivienda, transforma la finca del señor Pepe Ángel en el Barrio San Javier en sector residencial. Desde el año 1950 en adelante, se produjeron asentamientos por la venta de lotes de manera ilegal en los barrios Santa Rosa de Lima, La Pradera y Los Alcázares. A finales de los años sesenta y hasta comienzos de los ochenta, se produjeron ocupaciones clandestinas, entre las que se destaca, la invasión de la Colina, en el sector de Belencito que luego fue aprobada por las misioneras de la Madre Laura, para ser legalmente habitados por quienes habían incurrido en la invasión. De otro lado, entre 1978 y 1980, las laderas occidentales de los barrios 20 de Julio y Antonio Nariño recibieron un alto número de pobladores. Luego, bajó la práctica de invasión, piratería y toma espontánea de tierras, se formaron asentamientos en los sectores actualmente denominados “Las
Independencias I, II, III y Nuevos Conquistadores”. Se trataba aproximadamente de mil quinientas familias inmigrantes de subregiones Antioqueñas, como el Occidente y Urabá y de otros barrios de Medellín. En su mayoría, estas personas se dedicaban en la ciudad al comercio informal en el sector de Guayaquil, centro de la ciudad. Debido a las prácticas invasoras de apropiación del terreno, los nuevos vecinos fueron denominados por los residentes de los barrios existentes como “invasores ”, calificativo que dificulta la integración entre los habitantes de la Comuna. La dinámica de
la ocupación informal o invasión, se disparó en la Comuna a partir del año 1984, con el asentamiento en el barrio La Divisa y el sector denominado la Luz del Mundo, ubicados en los barrios el Socorro y Juan XXIII, la invasión se hace masiva, sobre el territorio sin ninguna norma técnica de planificación y en un abandono total del Estado, generando unas condiciones sociales y económicas muy difíciles para esta población. Los asentamientos mencionados no contaban con servicios públicos. Para suplir estas necesidades recurrían a fogones comunitarios de leña o petróleo, construyen el alcantarillado con materiales desechables y se abastecen de agua para el consumo de un pozo que existía en el barrio 20 de Julio, o de las quebradas que atravesaban la zona. También, en la década de los 80, las condiciones de exclusión, desempleo y falta de servicios básicos, posibilitaron la influencia del narcotráfico a través
del sicariato y los grupos de “justicia” privada.